Friedrich Nietzsche. “El ocaso de los ídolos o como se filosofa con el martillo”.

Friedrich Nietzsche (1844-1900)
Friedrich Nietzsche (1844-1900)

¡Hola amigos y amigas! Como inicio de este compendio de análisis y demás estudios y opiniones de obras cualesquiera que sea su tipo y autor, les ofrezco en esta oportunidad un ensayo que quizás muchos y muchas de ustedes conozcan, del filosofo alemán del siglo xix  Friedrich Nietzsche. A modo de comprender y considerar el pensamiento y la expresión de este autor en la obra llamada “El ocaso de los ídolos o como se filosofa con el martillo”.

Sin más preámbulos, espero ser lo suficiente claro y lo mas importante, que les sirva, les sea útil este análisis, y ahora si, pasamos a la Primera Parte del resumen de la obra.

Análisis Introductorio:

Al comenzar Nietzsche, pone en contraste el tema principal de la obra su pensamiento, y con lo que él considera el pensamiento filosófico o corriente filosófica dominante de su época, en Europa y en su Alemania. Con cuarenta y cuatro deliciosos aforismos, nos revela su genio, devaluado en su época.

Estructuralmente la obra cuenta con las siguientes particiones, que algunas serán analizadas más adelante: Prefacio, Sentencias y Dardos, El Problema de Sócrates, La razón en la filosofía  De como el verdadero Mundo termino por volverse una fábula, La moral como contranaturaleza, Los cuatro grandes errores, Los reformadores de la humanidad, Lo que les falta a los alemanes, Incursiones de un inactual, Lo que yo le debo a los antiguos y El martillo habla.

El Problema de Sócrates.

Nietzsche muestra a un Sócrates cansado de vivir. Demostrando su irreverencia ante los grandes sabios, oponiéndose incluso al prejuicio de sabios y no sabios, porque él mismo reconocía que Sócrates y Platón eran síntomas de la decadencia, de la descomposición griega. Éstos hombres tenían algún elemento fisiológico en común que les llevaba a tomar una posición negativa frente a la vida.

La decadencia se revelaba en Sócrates por la disolución y anarquía expresa de los instintos pero también por gestar como mellizos a su parte lógica y su malignidad. He de aquí que el gusto griego se corrompe con Sócrates, a favor de la dialéctica, venciendo este gusto Noble griego, la Plebe pondera, porque aquél Sócrates era Plebe, pues pertenecía al mas bajo pueblo. Antes de él, en la buena sociedad se rechazaban los procedimientos dialécticos, considerados malos se prevenía a la juventud de ellos.

El dialéctico pasa a ser una especie de payaso, la gente se ríe de él y no lo toma en serio y Sócrates fue el payaso que se hizo tomar en serio. “Sólo se acude a la dialéctica cuando no se dispone de otro medio(…) Sólo puede ser un recurso en manos de personas que no tienen otra arma”. 

Con las siguientes cuatro preguntas cierra este punto que intenta arribar el autor.

  • ¿Es la ironía de Sócrates una forma expresiva de rebelión?
  • ¿De rencor Plebeyo?
  • ¿Se venga de los Nobles, a los que fascina?
  • ¿En Sócrates la dialéctica será sólo una forma de venganza?

Cuando Atenas tocaba su fin, Sócrates entendió que todos necesitaban de él por haber descubierto una especie de nuevo agón (desafío, contienda dialéctica) de lucha, excitando el instinto de esa lucha en los helenos, contra los instintos. Sócrates fue un gran erótico. Su caso fue un caso extremo de la miseria general en que los instintos se volvían unos contra otros y ya nadie era dueño de sí mismo.

Así Sócrates hizo de la razón un Tirano por ello vio en la Racionalidad una salvación, a partir de allí Sócrates y sus séquitos demuestran un fanatismo a la Racionalidad , que “revela un estado de sufrimiento(…) no había elección, o perecer o ser razonables de modo absurdo.”  Desde Platón el moralismo de los filósofos griegos fue una lucha contra los oscuros apetitos, tratar de imitar a Sócrates, ser claro, sereno, porque toda concesión a los instintos , a lo inconsciente lleva al abismo  Denoto aquí gran similitud entre el moralismo cristiano y la imagen representativa de Jesucristo.

Lo que fascinaba a los griegos de Sócrates era que parecía un médico, un salvador y en realidad “Sócrates fue un equivoco; toda la moral de la perfeccionamiento inclusive la cristiana, fue un equivoco.” Síntomas de enfermedad poseían esos postulados de vida clara ,racionalidad a toda costa, oposición a los instintos  consciencia, prudencia, sin instintos. La fórmula de la decadencia por tanto es, “Debes combatir los instintos”.

Para finalizar este apartado, Nietzsche concluye con la siguiente frase que para él se dijo a sí mismo Sócrates: “Sócrates no es un médico, únicamente la muerte es aquí medico… Sócrates fue durante mucho tiempo un enfermo…”

 

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