Rabindranath Tagore. “Nacionalismo”. Segunda Parte

Hola Amigos y Amigas, les traemos la segunda parte del resumen analítico de la obra de Rabindranath Tagore sobre el nacionalismo.

 

En ésta ocasión sobre el Nacionalismo en Occidente.

 

Tagore comienza, en este apartado tomando en cuenta las dificultades y los procesos de cambio que genera el contexto y la naturaleza en el ser humano, y de cómo las diferentes civilizaciones optan por un camino, un destino al cual abordar. Esto conlleva, la diversidad de razas y cultural que cada pueblo contiene en sus interiores, transfiriendo éste análisis a India que es su país, y su esfuerzo por unir en una misma reglamentación social a tantas razas, pero con los errores que conserva la misma postura crítica que enuncia el autor, ante el Nacionalismo.

“Ni la vaguedad indefinida del cosmopolitismo ni la feroz idolatría del culto a la nación son el fin de la historia humana.” (1)

También establece una analogía entre las consideraciones y las respuestas a esas exigencias de ordenamiento social, consolidación de la unión interna y prospera.

“En Occidente la maquinaria nacional del comercio y de la política produce pacas de humanidad pulcramente comprimidas que tienen su utilidad y poseen gran valor en el mercado, pero la sujetan aros de hierros y se las etiqueta y clasifica con esmero y precisión científicos.”(2)

Bajo esta descripción propone la irrupción de la Nación de Occidente en la India, que en su proceso de transformación espiritual (…) “en la feliz consciencia de relación eterna y personal con el espíritu.” (3).

Como una cuestión histórica y social, señala las duras ocasiones en que la India ha tenido invasiones de civilizaciones, muchas veces cruda y sangrienta, pero nunca se había topado ante una Nación, y como incide en esto la concepción de tal cuestión, otorga su propia concepción; “La Nación surge de la unión política y económica de un  pueblo, y es el resultado de convertir a toda la población en una máquina capaz de cumplir ciertas metas. La sociedad como tal no tiene ninguna finalidad ulterior, es un fin en sí misma.” (4)

Infiere aquí en las reglamentaciones sociales que acompañan la naturaleza humana, para fundirse en un ideal de vida solidaria, y por la faz política asegurar la supervivencia. Estipula que el poder cuando genera acumulación de riqueza, envenena y recorre con gran rapidez de un pueblo a otro, generando odio y envidia, lo cual la esfera del poder no es la de los verdaderos ideales humanos. “Explotando la codicia y el miedo humanos, ocupa un espacio cada vez mayor en la sociedad, hasta acabar convirtiéndose en la fuerza dominante.” (5)

Contempla la situación en el camino histórico de la humanidad en pos del tecnicismo, una sociedad técnica.

Por medio de un interludio en el cual Tagore hace hincapié en el cambio producido en el núcleo de las relaciones entre hombres y mujeres que caen lentamente en la primitiva psicología del enfrentamiento cuando los seres humanos dejan de buscar la plenitud en una unión basada en la entrega mutua. Establece una comparación en cuanto al papel y el enraizamiento en la vida social de la humanidad y un padre al que el vicio le corrompe e impide cumplir sus obligaciones familiares.

“Cuando se deja convertir en una organización de poder perfecta, son pocos los crímenes que es incapaz de cometer, porque lo que mueve y justifica la existencia de una máquina es el éxito, el bien sólo puede ser la finalidad y el propósito de un hombre.” (6)

Es por ello que anulando al hombre sin compasión y sin responsabilidad moral no es más que, el Imperialismo, al que el autor refiere al mencionar a aquél ser abstracto como la Nación de Occidente, que gobernaba la india en esos tiempos, sin conocer las lenguas nativas, sin contacto con su población y aún así desde la distancia orientar el rumbo político y económico para después hacerlos retroceder mediante la maquinaria burocrática.

Curiosa y lúcida perspectiva nos entrega al decir que los periódicos ingleses que solo cubren los incidentes callejeros de Londres con patetismo y cierto aire sobrado de decencia, nada mencionan de las calamidades que se producen en la India por su interrelación.

“No se trata del gobierno británico, sino del gobierno de una Nación, que es el egoísmo organizado de todo un pueblo en su faceta menos humana y espiritual.” (7)

El autor recalca el hecho positivo y nutritivo más equilibrado para su pueblo sobre la protección de las leyes del hombre, se basan en el aprendizaje en una disciplina necesaria para garantizarla estabilidad y continuidad del progreso en la civilización aplicada a la justicia  por medio de leyes y a todos los hombres y mujeres por igual, independientemente de su casta y color.

Las críticas que Tagore desenfunda ante la Nación de Occidente en la pueril relación de dominio y “protección” son exhaustivas y se solidifican en cuanto a los distintos aspectos de la vida en el país invadido por la Nación. En la Educación, repudia la implementación deliberadamente mezquina. “La ración de educación que se nos asigna es tan increíblemente pobre que debería atentar contra el sentido de la decencia de la humanidad occidental” (8)

Atribuye a ésta designación educativa a conformar un escenario propicio para el desarrollo de las armas de la Nación de Occidente utilizadas para desgarrar a sus presas.

“Lo cierto es que el espíritu de conflicto y conquista está en la raíz del nacionalismo occidental. Este no se basa en la solidaridad social. Ha desarrollado una organización de poder perfecta a costa del idealismo espiritual.” (9)

Definiendo a éste aspecto, recalca que como toda civilización que ostenta el poder, es excluyente y nunca muestra la verdadera fuente de poder a los que ha elegido explotar.

La intervención y la cara real de la Nación de Occidente se ve en muchas intenciones, cuando la educación impartida es precaria y limitada y los servicios de salud y sanitarios son despreciados, la policía, el ejército, los tribunales, el departamento de Investigación Penal, y los servicios secretos, son los mas apreciados y nutridos y ocupan cada centímetro del territorio.

Una reflexión que quizá sea de la más asertiva y aplicable a nuestra actualidad en los que la política y el fundamento filosófico político se entrecruzan se marean y revuelven entre conceptos como gestión y administración.

“La mera administración es improductiva, no está viva, no es creativa. Es una apisonadora de formidable peso y potencia y tiene su utilidad, pero no contribuye a fecundar la tierra.” (10)

Expuesto a esto; para el individuo el problema no es cuantitativo sino más bien cualitativo, reside entonces, en la reducción de los márgenes de la verdadera libertad.

Ésta Nación somete a aquellos individuos de la No Nación, a una infatigable vigilancia propia de maquina, que carece de la facultades humanas, se vuelve un espía constante de aquellos que no la aceptan pudiendo asfixiar a una inmensa población sin ninguna escapatoria.

“El pueblo acepta con alegría y orgullo esta esclavitud  mental que lo invade todo debido a su deseo de convertirse en una maquina de poder llamada nación y emular la sofisticación colectiva de otras maquinas.” (11)

 Bajo la respuesta que si todos lo hacen para obtener ventajas, la única fraternidad posible es la del vandalismo.

La Nación con sus instrumentos, parafernalia de poder y prosperidad, banderas, himnos, oraciones y fuegos de artificio, trata de ocultar que el mayor de los males es la Nación misma. No teniendo otro deseo de explotar las debilidades del resto del mundo, como esas larvas que viven de la carne de sus victimas manteniéndolas con vida para devorarlas de manera más provechosa.

Occidente lleva mucho tiempo matando de hambre la vida interior del individuo en provecho de su vida profesional, esto hace históricamente desde el surgimiento de la ciencia y la era del intelecto.

Para Rabindranath Tagore, la ciencia es utilizada para quebrantar la integridad humana natural, puesto que cuando se es plenamente humano no podemos degollarnos mutuamente porque nuestro instinto social y nuestras tradiciones morales lo impiden. Sise instiga al individuo a perpetrar tal acto se deberá quebrantar su integridad mediante alguna disciplina que anule su voluntad, embrutezca su mente y automatice sus movimientos. Cuando se diluye esta complejidad del individuo surge la abstracción de la fuerza destructiva que o guarda relación con la verdad del ser humano y que muchos hombres de ciencia han hecho creer por muchas décadas, que el hombre conserva en sus instintos un ser brutal y mecanizado.

“Hace tiempo que viene advirtiéndose este proceso de deshumanización en el comercio y la política.” (12)

Conlleva el análisis de que cada país lanza su red de espionaje para hacerse con los secretos traicioneros que fermentan las relaciones diplomáticas. Algo que resulta muy contemporáneo y actual a la realidad del mundo globalizado y en red de hoy; nos plantea: “¿Y que hacen los servicios secretos sino comerciar clandestinamente a favor de la Nación de Occidente con secuestros, traiciones, y todos los espantosos delitos que nacen en lo mas hondo de la podredumbre?” (13)

El progreso y el avance que demuestra la Nación, que receta y condiciona, y cohesionan, a los demás países para su aplicación es un avance de gran magnitud pero superficial, no hecha raíces en la humanidad. Bajo sus efectos el pueblo entero puede poner en práctica su programa sistemático de egoísmo virulento sin tener la menor conciencia de perversión moral que entraña, es mas, si se le indica que es así, puede volverse peligrosamente rencoroso contra aquellos que lo critican. Un pequeño espectro en éste análisis, en similitudes con concepciones marxistas, hacen eco en las palabras de Tagore; al señalar:

“El hombre, el individuo, tiene que luchar por su vida protestando contra la acumulación de objetos materiales donde debe de estar el corazón y de sistemas y políticas donde debieran fluir relaciones humanas vivas.” (14)

“De entre sus propios hijos (Los de la Nación de Occidente) surgirán aquellos que acabarán con la esclavitud de ésta ilusión, de ésta perversión, de la fraternidad basada en el egoísmo. Serán dueños de si mismos como hijos de Dios y no como esclavos cautivos de una maquinaria que convierte a las almas en mercancías y divide la vida en compartimientos que con sus garras de hierro, arranca el corazón al mundo y no sabe lo que ha hecho” (15)

Para culminar el análisis y resumen del Nacionalismo de Occidente de Rabindranath Tagore, hemos de remarcar las notables características naturales del autor, su sutileza poética y conceptual sin dejar de aventurarse a la crítica y análisis político, social y filosófico, con igual tino.

Acerca de esta especial caracterización del autor ejerce uso de la palabra escrita y sucinta, en esta reflexión final; Cuando el poder rompe todas las barreras que encuentra para allanarse l camino cabalga triunfalmente hacia el golpe definitivo y mortal. Cada día real  su freno moral sin saberlo y la resbaladiza senda que parecía fácil de recorrer lo conduce hacia su destrucción” (16)