Friedrich Nietzsche. “El ocaso de los ídolos o como se filosofa con el martillo” Última Parte.

Bienvenidos/das amigos y amigas a un nuevo encuentro en el Escritorio Gris, que en ésta ocasión concluimos el resumen analítico, de la obra de una de las grandes figuras de la filosofía moderna amoralista o irracionalista como él mismo se denominaba.  Éste último resumen-analítico, no conlleva el mismo orden con que los apartados se encuentran en el libro, ante esta salvedad, continuemos …

  • Apartado 19. Lo bello y lo feo.

Aquí Nietzsche argumenta que el sentido de la percepción de lo bello, es dependiente y limitado, puesto que la base de ese sentido es el goce, el placer que experimenta el hombre. ” En lo bello el hombre se pone a sí mismo como medida de perfección”.  Entonces, el hombre se observa reflejado en un espejismo que le devuelve su imagen , en consecuencia nada garantiza que el hombre suministre el modelo de belleza.

Considera que nada es bello,  sólo es bello el hombre, como fundación o establecimiento de la estética en su primera verdad o ley.

A la segunda verdad, le atribuye la antítesis , nada es feo, mas que el hombre cuando degenera. Lo feo , fisiológicamente, lo debilita y perturba porque le recuerda la decadencia, el peligro y la impotencia. Es así que el hombre pierde su fuerza, va en contra de la abundancia y causa odio, odio a lo feo, a la humillación , la abyección y la bajeza de la especie, el odio mas profundo del ser humano.

  • Aparatado 24. El arte por el arte.

“La lucha contra un fin en el arte, es siempre la lucha contra la tendencia moralizadora del arte, contra la subordinación del arte a la moral”.

Considera, que el arte no necesita a la moral, que la moral no tiene razón en el arte.  Se piensa que si el arte no tiene un fin moral y de perfeccionamiento de los hombres entonces el arte no tiene ningún fin. A lo cual pronuncia:  “Antes ningún fin que un fin moral, así habla la pasión desnuda”.

Reflexiona al arte como el gran estimulante de la vida que nos pone en frente de las narices “cosas” enigmáticas de la vida, feas y duras y por lo cual no hay que entenderlo desde la óptica del ya mencionado Schopenhauer, una óptica pesimista y de malos ojos, tenemos que apelar a los mismos artistas y a su sentido de expresión.

  • Apartado 32. Habla el Inmoralista.

El título del apartado refiere a su autocategorización, adecuándose al punto crítico filosófico que pugna.

” El filósofo desprecia al hombre que tiene deseos y aún al hombre deseable, y en general, todas las cosas deseables, todos los ideales del hombre”.

Entonces detrás de esos ideales se encuentra la nada.

“La historia de las cosas deseadas ha sido hasta ahora la parte vergonzosa del hombre. Lo que justifica al hombre es su realidad, ésta le justificará eternamente”.

  • Apartado 34. Cristiano y Anárquico.

Desentraña el germen del propósito anarquista a lo que llama bella indignación, pone en relieve que la verdadera casa de su indignación es la de no comprender y sufrimientos verdaderos.

Esta “Bella Indignación” es el placer de injuriar, para todo pobre diablo como menciona, una pequeña embriaguez de poder. Abraza a la lamentación y repone en su encanto para soportar la vida, y en el hecho de que en toda lamentación hay una dosis de venganza que reprochan a otro/s  su propio malestar y su propia maldad.

Pero no hay diferencias en extracción de colocación en atribuir el propio malestar a otros y atribuírselo a sí mismo, como el socialista a otros y el cristiano a sí mismo.

El  que sufre se proporciona la miel de la venganza contra su sufrimiento” . O sea que el que sufre es porque quiere hacerlo. Uno esta frase a la siguiente, “El cristiano y el anarquista, ambos son decadentes”.

Coincide el juicio final del cristiano con la revolución socialista, imaginados mas allá de ellos mismos para manchar, condenar y calumniar el mas acá.

  • Apartado 37. ¿Hemos llegado a ser mas morales?

Nietzsche contesta y degrada aquí las críticas y la feroz estupidez moral hacia el concepto de su obra Mas allá del bien y del mal.

Debemos contextualizar a aquellos moralistas que en esa época histórica consideraban  que el hombre se encontraba en una superioridad moral como en ninguna época de la humanidad,  ésto es ridículo para Nietzsche, con sus virtudes modernas, la disminución de los instintos hostiles a la cual aquellos consideran el sentido del verdadero progreso; puesto que la moral de la humanización pierde valor, ya que ninguna moral posee tal cosa.

Esto es una consecuencia de la carencia general de vitalidad, de la vida, del vivir, a esto refiere:

“Cuesta cien veces mas trabajo, mas prudencia llevar una existencia tan condicionada y tardía como la nuestra”.

Esto que se denomina virtud, no es mas que miseria, una consecuencia de la decadencia moral, como la de Schopenhauer  que ha pretendido ser un movimiento científico, emparentado con la moral cristiana, ambos decadentes.  El autor refleja lo siguiente: ” las épocas fuertes, las civilizaciones nobles ven en la compasión, en el amor al prójimo en la falta de personalidad y del sentimiento de la personalidad algo despreciable”. 

No tomaría en tal sentido a Nietzsche como un deflagrador de la igualdad, porque lo trascendental en ésto es su antesala, la decadencia, la consecuencia, su causalidad, los imitadores de la virtud moderna por tales motivos toma a la teoría de los derechos iguales como propia de la decadencia, del abismo entre hombre y hombre, entre clase y clase. Así mismo ordena las teorías políticas, concepciones del Estado y el Imperio Alemán como consecuencia de la decadencia y hasta los ideales de las ciencias particulares.

La objeción que tiene el autor contra la sociología inglesa y francesa, se basa en el que estas aún conociendo por experiencia que son productos de la decadencia de la sociedad, toma sus propios instintos tan decadentes como ellas mismas,  y los usa como una norma de valoración sociológica.

La vida declinante, la disminución de cualquier forma organizadora en la sociología moderna se formula como ideal. Sentenciando:

” Nuestros socialistas son decadentes, pero también Herbert Spencer es un decadente. ¡Ve una cosa deseable en la victoria del altruismo! “.

  • Apartado 38. Mi concepto de libertad.

Este apartado es en alusión a las instituciones liberales, que una vez conquistadas se transforman en enemigos de la libertad, haciéndonos pequeños, tardos y ansiosos de bienes materiales, nos hace un animal de rebaño, puesto que el Liberalismo consiste en hacer de los hombres animales d rebaño.

La  guerra por las instituciones , que antes de ser conquistadas por ese liberalismo, favorecen la libertad, la que educa por la libertad. La verdadera  lucha es por hacer libre el espíritu, preponderando sobre los demás instintos y aquellas despreciables formas de bienestar con la que sueñan entre otros, ingleses y cristianos, porque  El Hombre libre es Guerrero.

Esta libertad debe ser sostenida y ahí es cuando se presenta como objeto de medición, en el esfuerzo que cuesta derrotar la misma resistencia.

“El tipo mas alto de hombres libres debe buscarse siempre donde es vencida la mayor resistencia: cinco pasos mas allá de la tiranía y junto al umbral de la servidumbre”.

Los pueblos que adquirieron valor son los que tuvieron que enfrentar un gran peligro, estos pueblos no lo hicieron a través de las instituciones liberales, sino a través del peligro. “El peligro que precisamente nos enseña a conocer los medios de que disponemos para defendernos, nuestras virtudes, nuestras armas, nuestro espíritu, el peligro que nos obliga a ser fuertes”.

“Hay que tener necesidad de ser fuerte, sino no se es fuerte nunca”.

“(…) la palabra libertad: como una cosa que se tiene y no se tiene, que se quiere, que se conquista…”

  • Apartado 40. La cuestión obrera.

Nietzsche cuestiona la mirada al obrero como actor social, considera una estupidez que exista una cuestión obrera como tal, porque no se fija finalidad alguna, luego de establecerlo como tal cuestión. A modo de radiografía del obrero europeo, señala: ” El obrero se encuentra demasiado bien para no ir pidiendo poco a poco cada vez mas,  para no pedir desenfrenadamente”.

Acierta en cuanto a que el obrero se encuentra apoyado por un gran número, de masas y mayoría. Estipula además, la enajenación a la que es embestido, dando muerte a la “esperanza de que se forme una especie de hombres modesta, y que se baste a sí misma…”

Se ha obstaculizado el desarrollo y formación de la clase obrera, todos los instintos por los cuales un obrero puede ser clase, “puede llegar a ser él mismo”. Bajo ésta metodología, en la que la desorientación es mutua para ambas clases, se hace al obrero apto e idóneo para el servicio militar, se le da el derecho a la unión, el voto político. Y en referencia a esto y  mi concepción de Nietzsche como un gran irónico-ingenuo; dictamina.

“¿Qué maravilla que el obrero experimente hoy ya como una miseria su existencia (o para hablar en términos morales, como una injusticia)?”

“Pero preguntamos aún: ¿Qué se quiere?. Si se quiere un fin, se deben querer también los medios; si se quieren esclavos, es locura educarlos para dueños”.

 

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Friedrich Nietzsche. “El ocaso de los ídolos o como se filosofa con el martillo”. Segunda Parte.

Hola Amigos y Amigas, otra vez nos reencontramos y en el mas devenido placer de seguir desentrañando esta obra, recordando que es un análisis subjetivo de los aspectos que me parecen mas sustanciosos, para ésta especie de resumen analítico.

Ahora daremos comienzo con un apartado muy interesante. La Razón en la Filosofía.

Este aparatado comienza y se desarrolla con la respuesta a la siguiente pregunta:  ¿Qué es idiosincrasia en los filósofos?. Nietzsche hace una crítica ante la falta de sentido histórico, puesto que se estacionan en conceptos meramente suspendidos en el tiempo.  “Los filósofos matan, disecan;esos idolatras del concepto, cuando adoran son un peligro para la vida de las cosas”. Pone de manifiesto además, en el rechazo, el odio de los filósofos hacia el devenir, hacia el cambio, la generación y el crecimiento.

 “Ahora bien; todos ellos creen y creen con desesperación en el Ser. Pero como no pueden apoderarse de él, buscan las razones de que les huya” . En la interpretación con  interrelación al Ser, los filósofos encuentran a los sentidos,  a la historia, al devenir y a la mentira como parte obstaculizante, como una basura o piedra en el ojo que no les permite, ver el Ser, aquél Mundo Real.

“Moraleja: negar todo lo que da fe a los sentidos, todo el resto de la humanidad: todo ello es Pueblo.”

El autor se reconoce en su veneración a Heráclito al decir que los sentidos no mienten, es decir que para los filósofos lo que sería la Mentira, no se encuentra impregnada a los Sentidos, sino en su instrumentación, en lo que hacemos con lo que nos dicen, con lo que declaran y testimonian. Como lo son la Mentira de la Unidad, la Mentira de la Objetividad.  Expresa que La Razón,  es lo que provoca que falsifiquemos a conveniencia, la declaración, el testimonio, lo que nos dicen los sentidos.

“Pero Heráclito tendrá, eternamente la razón al sostener que el Ser es una ficción vacía. El Mundo Aparente es el único mundo; el Mundo Real es sólo una adición de la mentira…”

Una crítica de gran solidez al abordaje filosófico sobre los conceptos, en base a la utilización de jerarquía conceptual, esta monarquía reinante de centralizar y colocar en primer plano de grado, a los mas generales , a los conceptos mas vacíos y que a partir de ellos se engendren los mas altos, es decir que aquellos primeros, los mas bajos, son Causa Sui, se generan de sí mismos. Con estos los ” …los filósofos tienen aquí su estupendo concepto de Dios…”

Continua, su premisa primera, estableciendo una analogía a otros tiempos en lo que se veía a la  variación, al cambio, al devenir, una apariencia que incitaba al error. Y hoy (el hoy del autor) como contrapartida, mediante el prejuicio de la Razón, la Unidad, la Identidad, la Duración, la Sustancia, la Causa, la Materialidad, el Ser, hacen necesario el error. ” Estamos en nuestro interior seguros que aquí está el error”

El Lenguaje, que defiende ese error, pretendido y necesario, cree que la Voluntad en general es una Causa, “Cree en el Yo, en el Yo como un ser, el Yo como sustancia, y proyecta, sobre todas las cosas, la creencia en el Yo sustancia; crea con esto la Noción de Cosa”. El error de creer en la Voluntad como una cosa que obra, que es una facultad. Para los filósofos que en tiempos mas iluminados resolvieron que estas categorías no podían provenir del Empirismo, y así se cometió otro error: ” Nosotros debemos haber habitado anteriormente un mundo superior (en vez de decir un mundo muy inferior, con lo que se había dicho la verdad); debemos haber sido divinos porque tenemos la razón”.

Concluye este apartado con cuatro tesis, en la primera dice que el Mundo Real, es el que el mundo muestra, otra cualidad de realidad es absolutamente indemostrable.

En la segunda; establece que las características atribuidas al ser, son características del no ser, de la nada misma. Porque se ha “construido un Mundo Verdadero, contradiciendo al Mundo Real(…) Una ilusión óptica moral.”

La tercera estipula que no tiene sentido hablar de un mundo diverso a este mundo, porque cuando nos toca ver un mundo de calumnia, de empequeñecimiento, de desconfianza hacia la vida, fantaseamos con Otra Vida, una Vida Mejor.

En la cuarta y última tesis, Nietzsche señala que dividir al mundo en un mundo verdadero y un mundo aparente, como lo hace el cristianismo, o al modo de Kant que fue un cristiano disfrazado, es el dominio de la decadencia, de una vida declinante. ” La apariencia significa realidad, en este sentido, una vez más, pero elegida, reforzada, corregida”

Friedrich Nietzsche. “El ocaso de los ídolos o como se filosofa con el martillo”.

Friedrich Nietzsche (1844-1900)
Friedrich Nietzsche (1844-1900)

¡Hola amigos y amigas! Como inicio de este compendio de análisis y demás estudios y opiniones de obras cualesquiera que sea su tipo y autor, les ofrezco en esta oportunidad un ensayo que quizás muchos y muchas de ustedes conozcan, del filosofo alemán del siglo xix  Friedrich Nietzsche. A modo de comprender y considerar el pensamiento y la expresión de este autor en la obra llamada “El ocaso de los ídolos o como se filosofa con el martillo”.

Sin más preámbulos, espero ser lo suficiente claro y lo mas importante, que les sirva, les sea útil este análisis, y ahora si, pasamos a la Primera Parte del resumen de la obra.

Análisis Introductorio:

Al comenzar Nietzsche, pone en contraste el tema principal de la obra su pensamiento, y con lo que él considera el pensamiento filosófico o corriente filosófica dominante de su época, en Europa y en su Alemania. Con cuarenta y cuatro deliciosos aforismos, nos revela su genio, devaluado en su época.

Estructuralmente la obra cuenta con las siguientes particiones, que algunas serán analizadas más adelante: Prefacio, Sentencias y Dardos, El Problema de Sócrates, La razón en la filosofía  De como el verdadero Mundo termino por volverse una fábula, La moral como contranaturaleza, Los cuatro grandes errores, Los reformadores de la humanidad, Lo que les falta a los alemanes, Incursiones de un inactual, Lo que yo le debo a los antiguos y El martillo habla.

El Problema de Sócrates.

Nietzsche muestra a un Sócrates cansado de vivir. Demostrando su irreverencia ante los grandes sabios, oponiéndose incluso al prejuicio de sabios y no sabios, porque él mismo reconocía que Sócrates y Platón eran síntomas de la decadencia, de la descomposición griega. Éstos hombres tenían algún elemento fisiológico en común que les llevaba a tomar una posición negativa frente a la vida.

La decadencia se revelaba en Sócrates por la disolución y anarquía expresa de los instintos pero también por gestar como mellizos a su parte lógica y su malignidad. He de aquí que el gusto griego se corrompe con Sócrates, a favor de la dialéctica, venciendo este gusto Noble griego, la Plebe pondera, porque aquél Sócrates era Plebe, pues pertenecía al mas bajo pueblo. Antes de él, en la buena sociedad se rechazaban los procedimientos dialécticos, considerados malos se prevenía a la juventud de ellos.

El dialéctico pasa a ser una especie de payaso, la gente se ríe de él y no lo toma en serio y Sócrates fue el payaso que se hizo tomar en serio. “Sólo se acude a la dialéctica cuando no se dispone de otro medio(…) Sólo puede ser un recurso en manos de personas que no tienen otra arma”. 

Con las siguientes cuatro preguntas cierra este punto que intenta arribar el autor.

  • ¿Es la ironía de Sócrates una forma expresiva de rebelión?
  • ¿De rencor Plebeyo?
  • ¿Se venga de los Nobles, a los que fascina?
  • ¿En Sócrates la dialéctica será sólo una forma de venganza?

Cuando Atenas tocaba su fin, Sócrates entendió que todos necesitaban de él por haber descubierto una especie de nuevo agón (desafío, contienda dialéctica) de lucha, excitando el instinto de esa lucha en los helenos, contra los instintos. Sócrates fue un gran erótico. Su caso fue un caso extremo de la miseria general en que los instintos se volvían unos contra otros y ya nadie era dueño de sí mismo.

Así Sócrates hizo de la razón un Tirano por ello vio en la Racionalidad una salvación, a partir de allí Sócrates y sus séquitos demuestran un fanatismo a la Racionalidad , que “revela un estado de sufrimiento(…) no había elección, o perecer o ser razonables de modo absurdo.”  Desde Platón el moralismo de los filósofos griegos fue una lucha contra los oscuros apetitos, tratar de imitar a Sócrates, ser claro, sereno, porque toda concesión a los instintos , a lo inconsciente lleva al abismo  Denoto aquí gran similitud entre el moralismo cristiano y la imagen representativa de Jesucristo.

Lo que fascinaba a los griegos de Sócrates era que parecía un médico, un salvador y en realidad “Sócrates fue un equivoco; toda la moral de la perfeccionamiento inclusive la cristiana, fue un equivoco.” Síntomas de enfermedad poseían esos postulados de vida clara ,racionalidad a toda costa, oposición a los instintos  consciencia, prudencia, sin instintos. La fórmula de la decadencia por tanto es, “Debes combatir los instintos”.

Para finalizar este apartado, Nietzsche concluye con la siguiente frase que para él se dijo a sí mismo Sócrates: “Sócrates no es un médico, únicamente la muerte es aquí medico… Sócrates fue durante mucho tiempo un enfermo…”